Bueno, esta semana sí que he llegado a tiempo para concursar. De hecho estoy escribiendo esta parte de la entrada el jueves 18 por la mañana, pero la guardo en borradores hasta después del programa, para enlazaros a los finalistas, que ya os adelanto que no estaré entre ellos xD
Cuando viera su dibujo de la Inmaculada Concepción no notaría nada raro. El trabajo había sido minucioso, y a todas luces la obra era la misma, sin cambios. Había escaneado digitalmente la pintura a alta resolución, como pedían las bases del concurso, y se mostraba orgullos del resultado. No podría notar los pequeños cambios de color a intervalos regulares que servían para codificar información, solo a través de un buen ordenador podría. Y sabiendo lo que buscar. Pero eso solo mi jefe, mi auténtico jefe, y yo lo sabíamos. Resultaba muy útil que el mayor poseedor de secretos fuera aficionado a la pintura.
Podéis leer al ganador en la web de Escuela de escritores.


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