Ayer escuché de pasada hablar a dos personas sobre la crisis, y me vino a la cabeza una cuestión. Y es que ahora resulta que, a la mayoría de la gente, le ha bajado o le va a bajar la hipoteca, y se va a notar. Gente que no llegaba, ahora llega, y gente que estaba apurada ahora estará más sueltecita. Y mi pregunta es ¿qué hará esta gente?
Quizás lo más lógico sería ahorrar, por si vienen peores, por si han perdido parte de su colchón, etc, etc
Por otro lado podrían decidir consumir. Ahora que pueden, volver a salir un poco más, darse algún capricho… Gastando todo o solo la parte, mejor esto último para no abusar.
Pero, me lo veo venir, muchos han visto el cielo abierto. Se acerca el buen tiempo y, al final, podrán irse de vacaciones. Seguro que algunos incluso piden créditos o gastan más de lo que deben, pensando que ya todo debe ir a mejor sin remedio. Y luego, así nos luce el pelo, que si estamos en crisis es por pensamientos como este.


Hagan lo que hagan, no va a salir nada bueno de ello.
Imaginemos que se dan cuenta que “no están tan mal” y se deciden a darse algunoas alegrías y caprichos. Es lo que pasó a principios de diciembre, cuando tras tanto gritar “crisis” salieron los comerciantes diciendo que era el mejor periodo de ventas navideñas en años. Venga, alegría, desmelene, que lo malo ya ha pasado y la economía nacional lo agradecerá. Eso sí, vuelta a las malas costumbres de no pensar en el futuro para volver a caer en lo mismo de aquí 7 u 8 años (o de aquí 6 meses si resulta que la crisis permanece y la alegría resulta ser temporal).
Imaginemos ahora que se hacen los previsores, siguen prefiriendo aguantar penurias y no meterse en ningún gasto grande y ahorran cuanto puedan hasta que no le sparen de repetir mil veces que ya no hay crisis (al igual que no reaccionaron hasta que les dijeron mil veces que sí la había). Pues entonces más vale que esperen sentados, porque esa actitud generalizada equivale a destruir el consumo interno nacional; importantísimo en un país tan basado en el sector terciario i de servicios. Nos daremos de morros con lo mismo que le pasó al Japón a mediados de los 90 y de cuya crisis tardaron una década en salir (para darse de morros con esta otra actual cuando ya empezaban a levantar cabeza).
La respuesta es que no hay ninguna respuesta buena porque la situación actual no es sostenible. Hemos creado unas sociedades tan basadas en un consumo desmedido que no peuden aguantar si ese consumo desaparece. Pero ese consumo a la vez es a la larga la ruina de la gran masa de gente y cuando eson sucede nada puede sostener el consumo.
Yo creo que el acojone es bastante grande asi que al menos al principio habrá algo de ahorro, luego ya se volverá a las costumbres “normales”, que es fácil acostumbrarse a lo bueno
Y coincidiendo con el comentario anterior, al estar basados en un sistema de “consumo y crecimiento constante”… pffff… el desastre seguro nos espera.
Es indudable. Porque es que la mezcla del “gasto algo más de nuevo, pero con cabeza” es casi imposible… xD